Hace ya varios años que me lo llevo planeando, pero no sé
porqué no lo había llegado a realizar. Me
voy de viaje con mis padres. No sé si es porque me gusta pasar tiempo con
ellos, porque quiero compartir mi afición favorita, porque les quiero hacer
entender que están en una época maravillosa para ir de viaje, porque tengo una
deuda enorme con ellos que nunca podrá ser compensada o porque cuando era
pequeño ellos me enseñaron a amar los viajes y la aventura. Sea cual sea el
motivo, ha llegado el momento.
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| Here we go! |
No es la primera vez que ellos o yo viajamos al extranjero,
pero sí va a ser la primera vez que lo hacemos juntos. El destino a elegir ha
sido fácil: Florencia. ¿Los motivos? Es mi ciudad favorita del mundo, estamos
en enero y había que buscar un lugar no demasiado frío (aunque con las últimas
noticias que vienen de Italia no sé si he acertado), y la ciudad no requiere un
esfuerzo físico supremo para ser visitada.
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| Trayecto en tren |
Cogemos nuestras maletas, nos vamos al aeropuerto y ponemos
rumbo a Pisa. Allí, hacemos una pequeña parada para ver su famoso campanile inclinado y tomar las fotos de
rigor. Regresamos a la estación y, ¡ahora sí!, llegamos a Florencia.
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| Pisa y su cada vez más inclinada torre |
Nos alojamos en un apartamento cercano al Mercato Centrale,
muy cerca de la Piazza del Duomo. Y damos el primer paseo por la ciudad. No sé
si disfruto más volviendo a ver mis lugares favoritos de Florencia o mirando la
cara que ponen mis padres cuando ven por primera vez la cúpula de Brunelleschi,
la Loggia del Lanzi o el Ponte Vecchio. Ya ha merecido la pena.



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