Comenzamos a despedirnos de Nueva Zelanda. Hoy hemos vuelto a Queenstown. La ciudad sigue tan animada como el otro día (y eso que no es fin de semana).
Aprovechamos para volver a visitar los lugares más bonitos de la ciudad y realizar alguna actividad especial. Mientras Magda y Dani se van a hacer tatuajes, yo voy a correr a orillas del lago.
Por la noche, conocemos a dos canadienses encantadores, Bruno y Jocelyn, con los que compartimos experiencias de lo que ha sido nuestro viaje. Hablamos en una mezcla de inglés, francés, italiano y español. Parece la torre de Babel.


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