Hoy toca despedida. Ha sido un fin de semana perfecto y en
la mejor compañía. Mientras me dirijo al aeropuerto no puedo dejar de repasar
las otras tres visitas que hice anteriormente a Lisboa. Cada una de ellas fue
muy especial. Cuatro visitas en diez años; con pareja o con amigos; en
plan turístico o de concierto; con escapadas a Sintra, Estoril y Cascais o
atravesando el país de norte a sur; tomando una cerveja fresca o arriesgando
con la ginjinha.
Un chaval peruano que lleva 15 años viviendo en Lisboa con su familia y que se dedica al comercio en el Mirador de San Antonio de Alcántara nos comenta que esta ciudad le transmite paz y tranquilidad. Ya sea sentado en la Plaza del Comercio mirando al Tajo y escuchando a un músico callejero, o en una terraza de la Alfama tomado una SuperBock, así lo siento yo.
Me subo al avión y me acomodo en mi asiento. Mientras
despegamos, miro por la ventana y me despido de esta vieja amiga, a la que
seguro volveré a ver.





