Solo hemos venido un fin de semana, pero lo hemos disfrutado
a lo grande. Por la mañana, hemos visitado los lugares más emblemáticos de la
ciudad, como el Monasterio de los Jerónimos, la Torre de Belem, la Catedral o el Castillo de
San Jorge. Los años pasan, pero Lisboa sigue igual.
Y como no podía ser de otra manera, hemos acabado la jornada
en mi sitio favorito de la ciudad: el Mirador de San Pedro de Alcántara. Desde
aquí se pueden disfrutar de las mejores vistas de la capital portuguesa.
Además, el ascensor de la
Gloria siempre está disponible para los más perezosos.



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